23 de agosto de 2011

Madrugada

A través del cristal de este taxi llegan a mi mente tus pasos tranquilos… el conductor aumenta la velocidad y la madrugada parece respirar profundo para calarse en los huesos de quien camina sin rumbo, sin tiempo, sin sueños… la llovizna adorna esta madrugada donde me pierdo pensando en ti antes de llegar a casa,… te recuerdo dormida, como un ángel a mi lado y también te recuerdo despertar sonriente, despeinada y feliz…cuando regresan esas imágenes siento que nada ha valido la pena, siento que tantas soledades no han merecido tu adiós…me he perdido en tragos baratos y canciones desafinadas tantas noches, sin darme cuenta que no puedo escapar de ti porque te llevo dentro.

Llego a casa, pero no quiero entrar… extrañamente envidio a ese que caminaba sin rumbo, sin tiempo, sin sueños…y dejo que la madrugada cale en mis huesos cuando respira profundo.

Me siento en la acera y mágicamente en este silencio llega tu voz a mis oídos,…siento la llovizna en mis mejillas….miro el cielo, como aquella noche cuando contábamos estrellas… ¿recuerdas?... éramos tan felices juntos y creo que nunca nos dimos cuenta.

Siento frío y el alcohol que hace un buen rato me hizo sonreír achinado ya no causa efectos,… pienso en los sueños que compartimos, en tus palabras susurradas, en tu cuerpo, en tu mente brillante,…también pienso en tu alma indomable y corazón encendido…siento que eres única, incomparable, que no existe alguien siquiera que se intente parecer, que no hay quien tenga todo ese mundo complejo interno, tal como yo lo tengo, que no hay quien tenga esos sueños compartidos conmigo, siento que eres lo que me falta, esa pieza que le falta a mi rompecabezas, ese azul que le falta a mi cielo, esa sangre que le falta a mi corazón, esa fuerza que le falta a mi alma.

La madrugada avanza, olvido los quehaceres del trabajo que tendré por la mañana, y aquí sentado en la acera, frente a la puerta de mi casa, intento cuidar el tesoro vestido de tu recuerdo que aun llevo en las manos… me invaden las ganas de llamarte, pero sé que estas durmiendo así que no me queda más que querer meterme en tus sueños…he llegado a comprobar que la soledad se hace amar, pero también se hace odiar….por más que ame la madrugada, la llovizna y el silencio, hoy odio este vacío, odio esta realidad, odio esta lejanía… quizá porque hoy me odio un poco a mí mismo, quizá porque ya debería aprender a perdonarte….

…la madrugada acaba y es otro día más derrotado, es otra batalla perdida, sé que tengo que seguir luchando como lo hace todo el mundo, aunque el alma me pida a veces descansar… la madrugada acaba y vuelvo a perder la mirada en el cielo…bajo esta llovizna y envuelto en este frio me he vuelto a convencer de que contigo todo sería mejor, pues es curioso: contigo lloré mucho…pero sin ti he llorado mucho más… algunas veces me hiciste sentir dolor, pero al irte he sufrido mucho más y sin ti me he sentido mucho peor.