27 de julio de 2011

Mirada perdida

Llego a casa, camino despacio…todo es tan exacto, tan aburrido…pierdo la mirada en aquella luz que se filtra por la ventana y el horizonte parece también perdido, en esta tarde que agoniza como yo, aflojo el nudo de la corbata para intentar liberarme de esta cárcel de silencio que llena de cansancio mis ojos, donde mi mirada grita tu nombre, con la esperanza de encontrarte, de verte llegar sonriente y con tu pelo al viento como aquella mañana donde en medio de frases trilladas de almas ajenas, te conocí, creyendo que nunca sufriría tu ausencia.

Camino por la sala, taza de café en mano, corazón en los labios. Miro el vacío y aparece tu abrazo, tu calor, esas palabras que eran tan cotidianas y que hoy se hacen extrañar…hoy siento frío, aquí adentro, donde nacen estas frases que me hacen odiar tu despedida, tu explicación… ¿Donde estarás?...me pregunto una y otra vez… todo es tan perfecto en el día y a la vez tan opaco, si eras tú quien iluminaba mis días… hace tanto que no estás y yo aun no aprendo a pasar estos momentos de silencio, de infinita soledad…soledad que amo, soledad que odio… camino por esta habitación donde aparece tu figura, tu piel clara… recuesto mi humanidad en este colchón donde han pasado cuerpos, mas no corazones, que no pudieron nunca reemplazarte, … la mirada me se vuelve a perder en el techo: blanco, llano, simple… susurro tu nombre e imagino irremediablemente tu nueva vida, y la imaginación se convierte en mi enemiga, en la más cruel asesina.

Contemplo la pared que pintamos juntos: tú en pantalones cortos y pañoleta colorida que sujetaba tu cabello… contemplo esta pared que hoy intenta adornarse con cuadros, diplomas, reconocimientos, aun con todo eso hoy se ve tan vacía…más aun cuando llega a mi mente el momento en que me regalaste un beso tan infinito que hasta ahora perdura, aquellos juegos con la pintura, esos abrazos efusivos, esas risas incontenibles…cambiaría todo por esa volver a vivir esa mañana donde me enamoré muchísimo más de ti.

Pierdo la mirada en la noche que acaba de llegar… lo acepto, la ciudad se ve bien de noche…sigo caminando por la sala, como león enjaulado,..Tomo el teléfono y se origina una feroz batalla en mi interior: ¿marco tu número?...finalmente tiro lejos el teléfono… me acerco a la ventana, me pregunto: ¿Donde estarás? …¿Qué estarás haciendo?.... no tengo como contestarme, quiero que el día se termine…siento que te extraño, me siento extraño… todo es tan exacto, tan aburrido, en esta cárcel de silencio siento que amo y a la vez que odio esta soledad…susurro tu nombre y en la noche pierdo la mirada, una vez más.

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