23 de septiembre de 2010

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Dedicado a C.G.C.

Nos conocimos hace más de un año. Tú estabas en Recursos Humanos, yo en Abastecimiento… fue una mañana tibia cuando te vi por primera vez en ese estrecho corredor del tercer piso con tu blusa gris, tu cabello castaño (natural) y aquella sonrisa preciosa que cambió mi vida.

Al día siguiente me atreví a saludarte, sonreíste y me saludaste muy cordial… en la computadora vi algunas fotografías donde aparecías y hoy, en esta carta, debo confesar que dediqué mucho tiempo a conseguir furtivamente tu correo electrónico…De la manera más increíble habías generado en mí un encanto que día a día se hizo más fuerte. Supe de la manera más dura que tu corazón ya tenía dueño y que pasabas ciertos malos momentos por todo aquello… pero tan grande había sido el encantamiento que decidí, sin dudar, dejar de lado mi vida cómoda y sólida, dejar todo, absolutamente todo para luchar y lograr que te enamoraras de mí (aunque sea un poco).

Hice de todo para lograr que te fijaras en mí aunque sea un poco y dejar de ser solo un conocido tuyo… en todas esas semanas de lucha y esfuerzo disfruté gratos momentos pero también ratos dolorosos, pero de esos malos ratos no voy a escribir,… recuerdo bien que cada mañana vivía pendiente que pasaras por la oficina, solo para verte,… tú sonreías, me saludabas, usabas el teléfono (y dentro de mí me preguntaba apenado ¿a quien llama?)… salías, sonreías, agradecías y te ibas… y yo quedaba atontado, encantado, maravillado por esos momentitos en que tus pasos iban cerca a mí. Día a día conversábamos más, se hizo demasiado evidente que vivía fascinado contigo. Nuestra confianza fue creciendo y la Institución entera ya sabía que yo moría por ti.

Nunca olvidaré la mañana en que tomé tu mano y la besé, tú te sorprendiste tanto que miraste a todos lados mientras yo acercaba mis labios a tu mano blanca (siempre con uñas maravillosamente decoradas…muy fashion)…yo sentí que había hecho lo correcto, aunque sinceramente confieso que lo hice, porque ya no quería solamente besar tu mejilla y porque no pude contener las ganas de besar tu mano sin importar quién me viera, sencillamente fue espontáneo, inevitable y genial. Logré salir contigo, cada vez un poco más frecuente, cada vez con más confianza, sin mucho límite de tiempo… conversábamos tanto, dué mi número telefónico con el tuyo y noche a noche me iba enamorando más de ti con cada conversación…hasta que un buen día me atreví a conocer tus labios y logré robarte un beso en la esquina de tu casa después que nos asaltaron…nunca olvidaré ese día, a pesar que regresé a casa sin dinero y sin celular regresé feliz, exageradamente feliz …pues esos besos bajo aquel árbol cerca a tu casa hicieron que te robaras todo mi corazón.

Luego vinieron muchas cosas negativas que prefiero no recordar en esta carta… Cierto sábado fuimos a comer ceviche, con tu amiga pequeñita, y durante la tarde nos conocimos muchísimo más, yo sentí que me habías dejado conocer la gloria….luego vinieron otra vez cosas que nunca entendí….pero en fin…lo que importa es que ya no había duda alguna, estaba locamente enamorado de ti, chica de la sonrisa linda.

El diez de Octubre, hace casi ya un año empezó nuestra relación, esa noche fui extremadamente feliz,…cómo no recordar esa noche en que por fin después de muchos días y semanas enteras de malos ratos había logrado tomarte de la mano y ser tu enamorado. Aquella noche del diez de Octubre tenía ganas de gritarle al mundo entero que era el hombre más feliz del planeta. Días después llegó mi cumpleaños, iban pasando las semanas y chica de la sonrisa linda, ese sentimiento se hacía cada vez más fuerte.

Hubieron muchas cosas que nunca entenderé y confieso que me duelen recordar, ….pero lo que siempre estuvo primero fue todo lo que mi corazón dictaba, y mi corazón tenia tu nombre tatuado…por eso día a día intentaba demostrarte con hechos que tú eras todo para mí,… recuerdo cuando te escribí la primera carta, nuestros aniversarios, los peluchitos, cuando te llevé flores al Real Plaza, cuando te hacia escuchar canciones, cuando te escribía poemitas, mensajes al celular, recuerdo cuando te animaba ante cualquier dilema, ante cualquier reto,…cuando te cuidaba y vivía preocupado porque no te pasara nada malo ni te arriesgues a cosas negativas…aprendí que el amor es cotidiano.

Semanas después llegó Navidad,…y luego nuestro año nuevo,….aquel que celebramos en la playa con tus amigas y amigos,…tú con tu vestidito playero,…yo con mi short negro y mi polo naranja… amándote más cada vez que sonreías.

En el verano vivía encantado con tu bronceado, pasamos tantas cosas que no escribiré pero que recuerdo y estoy seguro tú también. Quizá nunca puedas hacerte una idea, yo tampoco puedo, que mida el gran amor sobre el inmenso amor que me hiciste sentir. Recuerdo las noches en que tu Pupita (tu mascota pequeñita) o tu gatita nos acompañaban mientras conversábamos en la vereda de tu casa…o cuando ibas a saludar a la perrita de enfrente que siempre era muy cariñosa…. y también en aquellas noches donde, para evitar los zancudos, platicábamos en la sala, a veces nos olvidábamos del reloj, casi siempre….pero es que contigo el tiempo nunca importó.

Nuestro 14 de Febrero fue maravilloso, bueno en sí todo el verano, todos los meses…. nuestras risas, tus bromas… tus apoditos cariñosos…nuestras conversaciones,….también nuestras peleítas y claro las reconciliaciones… las locuras que hicimos juntos, tus celos, los míos… tu risa, mis ojos, tu cabello, mis orejitas, tu voz, mi silencio…tanto amor.

Pasamos tantas cosas…cosas maravillosas, cosas complicadas también… sabes bien que siempre valoré y respeté a tú familia…tu mami fue siempre muy amable, luego se enojó conmigo, yo no lo entendí…pero eso no cambia ni el respeto ni la consideración que siempre le tuve y le tendré….tú y yo sabemos cómo en realidad fueron las cosas. Con tu padre también pude tener buena relación, siempre lo respeté y toda esa consideración nunca se perderá pues hasta en los momentos más complicados, él mantuvo una posición, mantuvo una opinión que siempre agradeceré. Tú hermano, tus primas y quizá tus tías también se enojaron, pero ese rechazo o ese enojo fue gratuito e injusto y lo sabes… a ellos siempre los respeté y valoré… y a ti, chica de la risa linda, te cuide, te respeté, te perdoné y amé con todas mis fuerzas… como te escribí líneas arriba, tú y yo sabemos cómo en realidad fueron las cosas.

No entiendo porque después de todo lo que hiciste por lo nuestro, después de todo lo que hice por lo nuestro, después de la vida que planeamos juntos…te fuiste alejando hora tras hora, día tras día, hasta acabar nuestra historia, hasta ponerle punto final. Debo confesar que nunca entendí, que nunca supe tus verdaderos motivos….pero no,… esta carta no quiero escribir sobre cosas dolorosas… te cuento que a veces cuando mi teléfono suena y el número es desconocido tengo la sensación de que tal vez eres tú,…pero no,… contesto y cuelgan,…. Y curiosamente esas llamadas desconocidas se han vuelto muy frecuentes y a cualquier hora, pero cada vez que contesto cuelgan… en fin… hoy pasé por donde esta dibujado aquel enanito de blancanieves que decías se parecía a mi…, si, en san Juan…en ese lugar donde conversábamos y nos burlábamos de la gente y éramos felices…, y sonreí en silencio cuando recordé tu risa a carcajadas, … también recordé cuando me tomabas de las “orejitas” o cuando utilizabas tus frasecitas memorables… que estoy seguro las has de recordar también. Y ya ni que decir con tus palabritas cotidianamente graciosas: uy suaveee, listooooooo… miiiiilllllll…. Treceee…… ay bien QUE! eres DI!!....plim, plim…etc. etc. Etc.

Esta carta ha podido ser enorme, mucho más enorme, pues hablar de ti, de mí, de lo nuestro, parecería infinito y mencionar todas las cosas maravillosas que pasamos haría un escrito enorme… No sé donde estés ni quien esté a tu lado, …no sé qué será de tu vida….pero te escribo esta carta en esta madrugada fría con la ilusión de que algún día la leas, con la esperanza y las ganas de que estés bien…. de que te cuides de todo ese mundo que te hace daño, de que ya no pelees con tu familia (recuerdo que siempre te decía eso) ….escribo esta carta, ojalá la puedas leer, para decirte que a pesar de tus errores y de los míos, con tu sonrisa despertaste un inmenso amor, con esa sonrisa que cambió mi vida, …a pesar de ser seres diferentes supimos reírnos del mundo y ser felices…hay miles de cosas que nunca entenderé y que a veces parecen que siempre dolerán…pero chica de la sonrisa linda desde aquella mañana en que te vi por primera vez sospeché que mis días girarían en torno a ti y así fue, …desde aquella mañana supe que cambiarías mi vida,…y lo hiciste… con todas nuestras cosas buenas me enseñaste a amar, ¿sabías?...me enseñaste a perdonar…me enseñaste a dar todo de mi,…me enseñaste a que cuando se ama, más importa la otra persona que uno mismo… me enseñaste a vivir, me enseñaste a olvidarme de mí.

Cuídate mucho, ….Espero nunca te suceda nada malo y que al leer esta carta estés bien, siempre desearé que sea así… mereces lo mejor del mundo… Eres un ser maravilloso.

Besototototes…grandototototes, …Chaufita.