24 de agosto de 2010

No pensar en eso...


Mientras Bruno hace esfuerzos para no pensar en eso,... Natalia intenta seguir con su nueva vida: ahora ya son tres, no solamente ella, no solamente Juan, sino también quien acaba de llegar a este mundo. Bruno sabe mejor que nadie que no hay espacio para una cuarta persona en todo eso que parece perfecto, la vida trazó ese destino y Natalia lo quiso así,…ella y las circunstancias parece acordaron escribir una historia: Natalia, Juan y la pequeña.

Ahora ya todo parece estar enrumbado, sin embargo inevitablemente Bruno de vez en cuando deja que su mente se ocupe de Natalia, siente que la extraña (y mucho), pero no podría ocasionarle ningún mal ni tampoco interrumpir o entrometerse en todo aquello que parece tan perfecto y tan correcto ante los ojos ajenos, por eso prefiere la distancia: en esa lejanía Natalia sigue siendo casi perfecta, la amiga cómplice, la mujer con rostro de niña que acomodó tantas madrugadas con su compañía, con su dormitar, con su respiración cerca, con su cuerpo ya de mujer ...Natalia también lo extraña secretamente, sabe que aunque Juan parezca perfecto para la realidad que le ha tocado vivir, él nunca podrá tener un pizca del corazón de Bruno, del talento, de esa manera única de ver la vida, de ver el amor, de ver la amistad, no hay duda que son absolutamente distintos, quizá para bien, quizá para mal...pero prefiere no pensar en eso, todo esos sentimientos, toda esa nostalgia disfrazada de recuerdo, todos esos pensamientos quedan en un cuarto o quinto plano: ahora su vida gira entorno a Juan y de ese nuevo ser que ha acomodado su existencia... es mejor así, es lo correcto, es lo que tiene que ser.

Bruno sigue pintando con la misma pasión, siempre en su mundo: en su perturbado, confundido, bohemio pero auténtico mundo... Natalia ha dejado la bohemia de lado, el arte y las cosas que la hacían diferente al resto de mujeres de su edad, todas esas cosas geniales ya no forman más parte de su vida, quizá duermen en su corazón o han quedado guardadas en algún rincón de su alma... A pesar de recordar secretamente los viajes junto a Bruno, las fotografías juntos, las noches tiernas en donde vieron juntos el amanecer, esa intimidad dulce, todas las locuras maravillosas que vivió con su amigo, con su cómplice …decide no darle mucho espacio en su mente y procura alejar todos esos recuerdos, más ahora que todo parece perfecto, correcto y encaminado,…. pero hoy como casi todas las noches Bruno vuelve a hacer memoria, recuerda la última noche que tuvo a Natalia entre sus sábanas, el último día que la tuvo entre sus brazos, mira su calendario, comprueba que hay fechas que coinciden peligrosamente,…Natalia se apodera de su mente y otra vez una duda perturba las noches (a veces infinitas) de Bruno:… ¿y si quien acaba de llegar al mundo no tiene ni un rasgo de Juan?... ¿y si adora pintar como yo? ¿Y si quien acaba de nacer ha heredado mi talento?... ¿y si quien acaba de llegar no viene de donde todos creen? ¿Y si la pequeña no es ajena sino mía?... Bruno camina por su habitación como un león enjaulado, toma mucho café y todas estas preguntas martillan su cabeza…mira de reojo su calendario, luego pierde la mirada en el techo, después mira el vacío de su habitación y busca entre el desorden de sus papeles la pequeña nota que Natalia le escribió cierta noche respondiéndole sobre la duda que le quita el sueño: " No es así Bruno, no es, tranquilo, no es así”…Entonces Bruno apoya su cabeza en la almohada, cierra los ojos, busca dormir e intenta inútilmente no pensar en eso.