6 de febrero de 2010

A ti

Cada mañana escuchaba las conocidas palabras, te miraba, sacudías mi cabeza, me animabas a despertarte y te daba un beso en la frente porque eres y siempre serás lo mejor, a muy pero muy pocas personas beso en la frente y eso tú me lo enseñaste, como tantas cosas, como tantas cosas.
Hoy no dormí, no pude por la herida que llevo... te escuché llegar de madrugada, venias de la clínica y noté esa lágrima escondida. Yo también tengo una lágrima guardada, por un montón de cosas que ni imaginas... por eso te abracé tan fuerte al verte llegar, cuando ya amanecía te escuché llorar desesperada, angustiada, llena de miedo y el corazón se me volvió a romper, mucho más. Tenemos tanto miedo de que se vaya, tenemos tanto sufrimiento, tanta angustia, ...te necesito a ti también y sé que necesitas un abrazo mio, muchos... como el de hoy, ...te entiendo, ¿cómo no entenderte? si te fueras yo moriría, a mi también me daria pavor perder a alguien tan importante, ... sabes, hoy senti que me moría cuando lloraste de ese modo y no pude hacer nada, yo también estoy muriendome de a pocos... eres un regalo de Dios, el mejor regalo...siempre me pides que rece y hoy rezo por todos nosotros, por mi abuelo, por ti...te estoy obedeciendo para que no reniegues y para darte más besos en la frente, ...ya no llores, por favor, ya no llores... te entiendo, ¿cómo no entenderte?...por eso no quiero perderte nunca, porque con todas tus cosas, con todas mis cosas, no existe amor más grande que el siento por ti.

A Rosa Cecilia Ucañay Navarrette, mi madre, la mujer más buena del mundo.