23 de noviembre de 2010

Hoy


Mientras tomo café pienso en Fernanda. La recuerdo corriendo sonriente por el jardín, con su pelito ensortijado al viento y sus ojos marrones tan parecidos a los tuyos…hoy ya no puedo correr tras ella y su figura delicada no se luce delante de mis ojos… ¿Qué será de Fernanda? … ¿ya habrá aprendido a escribir?… hace tanto tiempo que no sé de ella, ni de ti Luana.
Partieron en medio de reproches y esperanzas de algo mejor… mientras Fernanda me decía adiós con su mano pequeñita y se iba alejando de mi, sentí que estos ojos trasnochados se humedecían sin remedio… los días fueron insoportables, todo, absolutamente todo me recuerdan su ausencia: la ropita que olvidaron llevar, la camita vacía, la fotografía donde aparecemos sonrientes en la playa, el peinecito en la cómoda, las crayolas, aquel dibujo donde me retrataba con anteojos enormes, cabello rebelde, con una sonrisa de oreja a oreja a modo de una gran línea curva y ojos achinados … Luana y Fernanda se fueron y yo dejé de creer en mí mismo, en el futuro, dejé de creer en la vida, en el amor.
Mientras tomo un café pienso en Luana. La recuerdo elegante, con su cabello ensortijado, sus ojos penetrantes y marrones, su piel dorada, su corazón noble y solidario. La recuerdo caminando a mi lado bajo la lluvia, la recuerdo durmiendo en mi hombro, la recuerdo sonriente y cariñosa… siento que la extraño, que la extraño demasiado… me ha regalado lo más lindo del cielo, de la tierra, del universo,… juntos tuvimos a Fernanda que desde que llegó dio valor a mi vida confundida. Luana, quizá no leerás esta carta, pero escribiré que te extraño y secaré mis lágrimas de rabia pues nadie ocupará el lugar que siempre tendrás en mi vida; tú y nuestra Fernanda me hacen demasiada falta… muero por verlas, todos los días intento superarlo pero es imposible,… Fernandita lo es todo… me hace falta su vocecita, sus abrazos, su risa en la mañana, su mirada tierna en las noches antes de dormir. Trato de sobrevivir, de llevar este pesar en secreto, de sonreír y seguir…pero en el silencio pierdo la mirada en el vacío y en ese suspiro que llega pronto se va todo lo que quiero decirte a ti Luana, y también a ti Fernandita… soy un fantasma desde que no están.
Intenté llevar mi vida como mejor pude. Las noches de bohemia, el escribir, el vino, los libros, la música, los amigos, las amigas, las compañías nocturnas, las sábanas arrugadas, las madrugadas acaloradas, los amaneceres eternos… todo ese modo de vivir que más es un grito de auxilio que el disfrute de quien vive como quiere. Yo no quiero vivir así otra vez, yo quiero ser feliz junto a ti Luana y junto a ti Fernanda, ustedes me han enseñado a amar, me han regalado infinitos días dichosos, me han dado la felicidad para luego llevársela y castigarme con esta soledad que ahora me tortura…con esta soledad que me mata lentamente, esta soledad que ahora me hace recapacitar y pensar que no soy nada sino están… siento que debí darte la razón en todo lo que dijeras, siento que ningún motivo que ocasionó nuestras peleas valió la pena… cada noche pido perdón por esas discusiones tontas y la casa se me cae encima, el vacío es infinito… nunca imaginé que te llevarías a Fernanda, … ahora tengo de todo pero siento que no tengo absolutamente nada…ya ha pasado demasiado tiempo desde que partieron y yo morí en vida, te escribo todas las noches llorando y mirando nuestra fotografía donde aparecemos los tres sonrientes en la playa… nunca pensé que un día como hoy escribiría esto pero hoy es un buen momento, …y con el corazón destrozado quiero darte las gracias por enseñarme a amar de verdad, el amor eres tú,…y con la voz entrecortada por estas lágrimas de rabia y dolor decirte: cada día te amo más… Feliz Cumpleaños Fernandita.

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