7 de febrero de 2009

Puta madre


Cerca de medianoche siente la espalda cansada y como casi todas las noches palpita el corazón agujereado, ¡pero que más da!... con el credo que aviva la idea de que su cuerpo como el papel soporta todo, se anima en convencer a un despistado y urgido a liberar sus instintos… todo hasta aquí es tan fácil, tan simple… muestra la redondez de sus cuarenta de sujetador, las piernas bienhechoras de su metro ochenta, los ojos marrones que de tantos amoríos la hicieron partícipe…y convencer es fácil, simple… tras caminar diez segundos por un corredor tan angosto como sucio están en un cuarto color crema, él con sus ganas de zarandear las inquietudes y ella con las técnicas que logran que el momento no se alargue más de lo debido… frente a unas sábanas toscas, un gran espejo en el techo y con una cumbia de fondo musical, gira la cabeza y ve caer unos pantalones, aparece una ropa interior barata, de color violento… se dirigen a un pequeño recipiente con agua fría y mientras él acaricia torpemente su nuca, ella lava lo que no le apetece con una destreza casi de alfarería… después siente unos besos bruscos, se tiende en la cama y divisa su reflejo en el espejo que ocupa gran parte del techo, siente la intromisión de un cuerpo que no ama... y con las sabanas toscas, la cumbia de moda, el cuarto color crema, la agitación del convencido y urgido, siente que el corazón se le agujerea un poco más mientras el pensamiento dibuja la imagen de su pequeña, y la risa de su pequeño… recuerda que tiene que aplicar las técnicas para que el rato sucio y agobiante termine, recuerda que no ha logrado ser lo que soñó cuando era niña, y aparece otra vez la risa de su pequeño, la mirada brillante de su pequeña… se siente tan poca cosa, tan sucia,…vuelve a ver su reflejo en el espejo y recuerda que es una puta, una puta madre.

5 de febrero de 2009

No importa donde estés…no estés triste.


No importa donde estés, sabes que nadie ocupará el lugar que noche a noche obtuviste en mi piel,…no importa donde vaya tu mirada, sabes bien que lo que ambos descubrimos esas madrugadas quedará grabado en la brisita que se filtra por tu ventana donde vimos amaneceres inolvidables.

No estés triste, que mientras yo pueda respirar desearé ver tu sonrisa de niña;… ¡tranquila!... que nadie ni nada en este mundo podrá ahogar tu corazón libre y maravilloso… no dejes que el día a día apague tu alma que no se cansa de encantar el silencio donde recuerdo cada momento compartido.

No importa donde estés, recuerda que mi corazón te lleva en ese lugarcito donde se esconden las cosas que tan sólo tú y yo sabemos, donde duerme la respiración agitada, la voz quejosa y las gotitas de sudor entre las risas tranquilas… no importa donde estés siempre serás tal vez la persona más importante, la mujer con carita de niña que me permitió conocer el cielo y descubrirla a media luz para perdernos en las locuras que únicamente y siempre tú y yo entenderemos.

¡Tranquila!..., que mientras pueda ver el atardecer y la mañana intentaré hacer de todo para que la tristeza ande lejos de tu voz, que la amistad envuelta de complicidad que ambos respiramos me hace guardar un par de bromas para relajarte la noche en que volveremos a caminar sin rumbo, muy tarde, como siempre por la avenida que atraviesa nuestra ciudad… contándonos secretos propios y ajenos, riéndonos de alguna ocurrencia, burlándonos del mundo y de la vida, disfrutando las cosas que nadie en este mundo se imagina y que viven dentro de esta amistad llena de secretos y que hace que mi corazón te guarde en ese lugar donde nacen las ganas de verte siempre reír, guapa como siempre, bien, en paz.