26 de septiembre de 2008

Un encuentro, un adiós


Camila vive en una zona muy alejada del centro de la ciudad, vive sola, pues hace mucho tiempo que no habla con sus padres, de los que ahora sabe poco; todos los días muy temprano tiene que abordar el autobús que tras una hora de viaje la llevará a la pequeña oficina donde trabaja como asistente de un obeso abogado. Camila es delgadísima, blanca, de risa amplia y cautivadora, ojos negros y de cabello maravillosamente desordenado… es reconocida como una eficiente asistente, lleva ya casi un año trabajando en aquella oficina que no hace más que limitarla y ahogarle cotidianamente los sueños. Durante todo estos doce meses ha tenido que soportar a los empeñosos, desubicados y hasta excitados señores abogados que tratan inútilmente de conquistarla o al menos de salir una noche con ella, agobiándola con comentarios subidos de tono y miradas poco decentes.

Cierta noche, por la avenida San Cristóbal, avenida principal de esta intranquila ciudad, reconoce a Roberto en medio de la multitud que se mueve sin aparente destino,…ambos vivieron hace algún tiempo una relación muy intensa, un tanto alocada y equívoca, pero llena de un amor inmenso. Después de un emocionado saludo deciden ir a tomar café… En un pequeño Snack, piden bizcochos de canela, café y dos porciones de torta de chocolate, postre preferido de ambos... Es una conversación especial, sin duda lo mejor que le podía pasar a Camila esta noche era encontrarse con Roberto y mantener esta plática que tantas sonrisas roba, ha tenido un mal día y este encuentro la ha reanimado notablemente.

Tras casi una hora Roberto se ofrece a acompañarla a su casa, Camila acepta gustosa. Ya en el autobús se genera un silencio acogedor, Roberto se acerca a Camila, la mira a los ojos y se hacen incontenibles las ganas de besarla,… se besan, el frío es testigo de aquel momento mágico. En aquel autobús hay únicamente cuatro personas a parte de Camila y Roberto, es un tanto extraño pues el casi destartalado autobús debería estar lleno de personas,… pero parece que la vida a veces genera situaciones cómplices para los momentos especiales.

Ya en la casa de Camila, Roberto abre el corazón: le propone darse una nueva oportunidad, corregir errores que ambos cometieron, ser felices y vengar el pasado… Camila desea lo mismo, sabe que entablar una relación con Roberto seria maravilloso, sabe que sus días estarían adornados por un sentimiento de felicidad que la liberaría de los malos ánimos que la abordan tras un día de trabajo en esa impresentable oficina, Camila sabe (o al menos lo sospecha) que el amor nunca se fue del todo….Roberto la mira con ternura esperando una respuesta, ella lo mira, se le inundan los ojos y rompe a llorar,… Roberto queda consternado, sin saber que decir ni que hacer…la abraza, pero ella le pide que se marche, argumentando que quiere estar sola… Roberto no sabe que hacer, la intenta abrazar pero Camila le vuelve a pedir que se marche, que la deje sola… él intenta averiguar que fue lo que la puso así, que es lo que hizo que el momento se dañara de manera tan violenta, pero sus intentos son vanos, no puede hacer nada, Roberto sale de la casa de Camila, gira para mirarla un par de segundos y luego se marcha a paso lento.

Una hora más tarde Roberto intenta llamarla, pero todo es en vano: no logra comunicarse con ella,…al día siguiente, por la noche, regresa a la lejana casa de Camila pero nadie abre la puerta, nadie responde; dos días después consigue la dirección de la chapucera oficina donde ella trabaja, va de prisa… al llegar el obeso y lujurioso abogado le comunica que Camila ha renunciado, que ya no trabaja allí, intenta llamarla pero todo sigue siendo en vano.

Esa misma tarde Roberto vuelve a la casa de Camila con la esperanza de encontrarla, toca la puerta violentamente, grita su nombre pero nadie abre, nadie responde,… Roberto regresa por donde vino siempre a paso lento,… Camila lo mira escondida entre las cortinas de su gran ventana se toca suave y cariñosamente el vientre y dice con voz baja: No puedo complicarte la vida Roberto, no imaginas cuanto te voy a extrañar.

24 de septiembre de 2008

La primera vez


Después de escuchar tu voz en el teléfono de mi casa, siento que la voz se me ha vuelto a partir por tanto amor, pienso en la noche de hoy y una extraña sensación me invade… pienso en nuestro amor, en estos sueños míos que ya has hecho tuyos… en la vida que sueño a tu lado, en este amor que llevo en el corazón, en el amor que me das, …pienso en lo feliz que soy cuando siento que me amas así, tal como soy, que me aceptas, que me das fuerzas, pienso en lo que siento cuando te veo reír, cuando me abrigas cariñosamente o cuando leo tus cartas y parece que el corazón se me sale del pecho…hoy antes de estas líneas recuerdo tu mirada en esa discoteca, nuestros pasos en medio de esa gente confundida: los dos tomados de la mano, intentado escabullirnos por algún vacío, buscando a gente conocida, tú tan linda, tan radiante, yo como un ser de otro habitad,… subimos a la zona exclusiva y mientras tú mirabas la pista de baile, yo no hacia más que tratar de ambientarme, mirando con cara de tonto el techo, las paredes y tu pelo… sospecho que a estas alturas de la noche de más está decir que no suelo visitar discotecas, que lo hice un par de veces y ya hace bastante tiempo, …que soy un ser extraño en este local, que estos no son mis terrenos conocidos….quizá porque me aturde siempre la bulla, porque las montoneras me dan dolor de cabeza, aunque creo con mayor seguridad que es porque nunca aprendí a bailar bien, pues tengo cintura de palo, y para el baile suelo ser más duro que un poste de alumbrado público.

Pero hoy estas tú aquí a mi lado y esta noche es distinta,…me das un beso cortito, yo te miro animado y digo la frase que menos he usado en mi vida: ¿Vamos a bailar? ,… aceptas sonriente y tomados de la mano vamos a la pista de baile, intento traer a mi memoria los pasos de baile que practiqué por la tarde en la sala de mi casa, trato de concentrarme, te doy un beso y empezamos a bailar: te miro y tu sonríes haciendo que empiece a soltarme un poco, nos besamos otra vez cortito, dulcemente, y ya todo es más sencillo… pasan algunos minutos y es la primera vez que me siento tan feliz en una pista de baile, es la primera vez que bailamos amor de mi vida, es la primera vez que doy un beso bailando…por primera vez palpitan dentro de mí ganas infinitas de quedarme en una discoteca hasta el final… es la primera vez que bailamos y en esta pista de baile, ni en el mundo entero existe un hombre más dichoso que yo, pues tú hoy has logrado una vez más hacerme sentir tan completo, tan lleno por dentro…me vuelves a mirar a los ojos mientras cambian de canción y siento en el corazón que tú mirada lo puede todo, siento que nada puede distraerme cuando tus pupilas se unen a las mías, ni siquiera estas canciones a tan alto volumen, ni el humo, ni las luces de neón, ni toda esta gente alborotada, nada… absolutamente nada… es la primera vez que me siento tan contento bailando, porque estoy bailando contigo amor, es la primera vez que me siento tan cómodo en una discoteca, porque estas tú a mi lado mi niña,… es la primera vez que soy feliz, es la primera vez que día a día llega la felicidad verdadera a mis días, porque mis días los vivo contigo mi vida, por este amor que siento en el corazón, por el amor que me das, porque me amas así como soy…. Y aquí escribiéndote, después de escuchar tu voz en el teléfono de mi casa, siento que la voz se me ha vuelto a partir pues tanto amor no cabe en mi corazón, luego cuelgas y antes de estas palabras dibujo un corazón en la ventana y agradezco en silencio a Dios por tenerte en mi vida, por nuestro día a día, por el amor que late en nuestros corazones, por haberme permitido conocer la felicidad contigo,…agradezco en silencio a Dios por cuidar nuestro amor y por la fuerza que siempre nos da,…pido que te me cuide siempre,..Y pido que me ayude a aprender a bailar.