20 de diciembre de 2008

Tiene que ser ella, tiene que ser él…no seré yo.



Las canciones hablan de aquellas cosas que faltan y después de tres copas todo se ve tan distinto… mientras ella no encontraba entre el alcohol y las conversaciones triviales de amigas desubicadas la manera de olvidar alguno de esos días, él llenaba su estómago con chocolates y abundante helado, veía una película americana, dormitaba en su sofá… y así ambos pasaban las horas, cada uno en su mundo, empezando de cero,…acostumbrándose a vivir solos, luchando contra el silencio que en estos casos es un enemigo más.

Las cartas hablan de emociones que se extrañan… y tras una ducha de agua fría él termina de convencerse que sin ella nada será igual,… siente resquebrajarse por un momento el orgullo, va hacia el teléfono, marca su número, ella contesta: -“Aló “– pero tras escuchar su voz cuelga lleno de rabia, con todas las palabras hechas nudo en su garganta, intenta dormir pero es inútil, “ella se fue, ella tiene que volver, si alguien tiene que regresar, tiene que ser ella” se dice con la voz quebrada…y pierde luego la mirada en el vacío. Ella, tras recibir esa llamada deja caer una lágrima, de esas silenciosas, entre las cuatro paredes de su habitación donde pasaron tantas cosas maravillosas juntos… siente ardor en el estómago por el alcohol que consumió, decide tomar un pedazo de papel y un lápiz de color azul y escribirle una carta, empieza: “Hola, tal vez te sorprenda esta carta, pero todo es…” y sopresivamente arruga y destruye el papel, tira el lápiz azul y se dice así misma: - Si alguien tiene que hablar, tiene que ser él –

Los osos de peluche siguen estando en su cama, ella no ha tenido el valor para echarlos a la basura, ni matarlos en una bolsa negra, ni siquiera para desterrarlos de sus sabanas…los mira, los abraza un poco pensando que es a él a quien tiene entre sus brazos,…él mira las fotografías donde aparecen los dos sonrientes, llenos de amor, siente que daría todo por tenerla otra vez cerca, por sentir sus besos… pierde la mirada durante muchos minutos en esas fotografías y se dice así mismo: “ cuanto la extraño…que linda es cuando ríe, que feo salgo en las fotos” .

A ella su mejor amiga le ha dicho que debería buscarlo, le ha recomendado con ese cariño propio de las amigas que de su brazo a torcer: “ Si todavía lo amas, no tienen porque estar así “; a él su mejor amigo le ha dicho que debe luchar por ella, que debe coger el teléfono y arreglar las cosas: “Si aún la amas, debes dejar tu orgullo a un lado” … pero ella y él se quedan mudos, sienten la soledad entrar al pecho, suspiran, miran el techo y a la vez, cada uno en su casa, responden tristes antes de beber un poco: Si alguien tiene que volver, no seré yo.

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