19 de junio de 2008

Un hombre afortunado

Mientras termino de despertarme completamente, veo una pequeña nota en la mesita de noche: - “Cuando leas esto quiero que recuerdes que te amo.”- … sonrío maravillado y vuelvo a dormir un poco más con una sonrisa dibujada en los labios, lleno de aquel sol que se desliza por la ventana, refrescado del recuerdo de su voz, imaginándola decirme las palabras que acabo de leer.

Casi a mediodía desayuno ligero: sumo de naranja, galletitas y café (para no perder la costumbre) y luego salgo a dar un paseo en el parque casi abandonado de enfrente, sintiendo el aire que se esconde entre estos árboles tan envejecidos, tan golpeados y tan solidarios con mis pensamientos, con mi corazón…Regreso a casa y busco aquella novela que aún no termino de leer y recostado en el sofá, en silencio absoluto, leo por más de una hora hasta que decido almorzar casi a las tres de la tarde, …almuerzo también ligero, siempre con un café cargadísimo. Después de alimentarme, mirando su fotografía que me hace sonreír enternecido, me propongo escribir un poco, soñando con su sonrisa de satisfacción, con su rostro orgulloso por mis confundidas líneas,… tengo cerca la pequeña nota que me dejó muy temprano en aquel pequeño papel crema, con su letra redondeada, con su amor incondicional… ella parece estar en el silencio tras el punto final, en la mirada al vacío tras ese suspiro endeble… escribo sin importarme el reloj, veo que el sol empieza a agonizar tras la ventana y navego en esos colores cálidos y dolorosos, colores que siempre acompañaron de alguna manera la soledad de aquellos años, de aquellos días frente al mar cuando todavía no la conocía, cuando tal vez aún no me conocía a mí mismo,… escribo tal vez por eso: porque intento conocerme día a día más, dejando libre mi corazón con todas sus miserias, con todas sus bondades, escribo porque siento que cuando lo hago puedo darle voz a los silencios ocultos en mi pecho. Muere la tarde, muere el día y salgo a caminar otra vez para recibir la noche; compro algunos chocolates y descubro la luna a un extremo de este cielo que está a punto de cubrirse de enormes nubes; pocos minutos después siento una leve llovizna caer sobre mí y una extraña sensación de paz llega a mi alma…camino feliz bajo la lluvia, en medio ese olor maravilloso, en medio de aquel placer de este nuevo mundo bajo el cielo roto; levanto el rostro para apreciar el agua caer y golpear tenuemente mis rasgos de hombre joven sintiendo que después de todo ha valido la pena todo lo sufrido para poder vivir como realmente quiero vivir.

Tras casi una hora regreso a casa, pongo algo de música para esperar su llegada, el maestro Sabina me acompaña mientras aguardo en silencio su voz… me preparo un café y de pronto la veo entrar por esa puerta de madera oscura: nos abrazamos como dos niños entusiasmados, ella me comenta sobre lo atareado de su día, yo le doy a leer lo que escribí…. Y si por la tarde soñaba con su sonrisa orgullosa, por la noche vuelvo a confirmar que los sueños pueden hacerse realidad… en realidad soy un hombre afortunado: Porque puedo ver todavía los atardeceres que me trasportan a ese mundo silencioso, porque puedo vivir para escribir, porque puedo escribir para vivir,…en realidad soy un hombre afortunado por poder disfrutar de la lluvia, de la luna, de los paseos en ese abandonado parque, de un buen libro, del café, de los chocolates… porque cotidianamente puedo confirmar que los sueños pueden hacerse realidad, en verdad soy un hombre afortunado sobre todo porque ella está a mi lado y noche a noche el sueño de felicidad se me hace realidad con su sonrisa, con su amor…porque estoy a su lado y ella está aquí en nuestro mundo, en nuestros sueños, en nuestra realidad, curando cada herida del pasado, enseñándome a ser feliz, enseñándome a amar.

2 comentarios:

dondelohabredejado dijo...

Me encanta tu blog. me fascina tu modo de expresarte, tu estilo, y los sentimientos que te animan. Qué feliz debe estar ella, de que escribas algo así, de que valores su presencia, su amor y lo expreses de este modo.
Volveré a visitarte,hasta pronto.

Tania dijo...

No es solo Lindo lo que escribes Luis Carlos, haces que todos los sentimientos de tu realidad y de tus sueños se uann de una manera preciosa.